Nada urge.

Así te tengo,
tan encallada a mis adentros como algo usual,
tan embebida en mis remordimientos,
mirándome pero sin hablar…

Así te tengo,
tan encallada a mis adentros como algo usual,
tan embebida en mis remordimientos,
mirándome pero sin hablar,
los latidos de mi pecho son los epicentros de tus neuras,
son tormentas y tempestades,
que voraces auguran la soledad,
entrando hasta el cosmos de mis sortilégios
unificando los confines de tu tierra y mi mar.

Nada es absurdo mientras te miro,
el reflejo liviano del amanecer,
resplandor en tu rostro que se marchita por segundos,
la hiel se me derrite ante el sol de este otoño,
que se marcha muy sutilmente aunque suele girarse mientras se aleja,
ya que suele sentirse como algo muy tuyo,
pero mientras el horizonte se tambalea,
las nubes se apagan,
y se tambalean las montañas,
tu sigues vislumbrando lo monótono de mis días,
el estrecho asfalto que me lleva hasta tus ojos,
pero tú,
vestida de tul y avanzando por sobre mis penumbras,
te manchas de recuerdos,
de carmín, de soledades de viejos augurios
de primaveras sin estación,
pero ya nada es como antes,
ya nada te asusta.

Ya no me urge,
no me hace falta mi sino,
ya no se tambalean las barcas que anclé en el océano,
porque nada es liviano mientras te alejas,
mientras con tus manos rompes el nombre de mi destino,
como también lanzaste a los cuatro vientos la sal de la marea,
y las olas de tu playa yacen vagando en la orilla,
míralas como el tic tac del reloj oscilan,
como se van hundiendo mis años,
quedan marcados en la arena a golpe de fuego,
desojando margaritas sobre si te quiero o no te quiero,
en las arrugas de mis manos albergo las horas que me vieron pasar,
en ellas se acomodan los recuerdos,
y en los surcos de mi rostro el anhelo,
porque ya nada urge,
solo el batir del aire del sur arremolinando tu pelo,
y tus labios escarchados por el frío de este invierno,
como también por tus pupilas eclipsando mis sueños,
y tu risa plasmada en mis oídos cuando te sentía a lo lejos,
pero no quiero desvariar estos versos,
al fin y al cabo ya nada urge,
todo queda en el futuro,
en el principio de esta incertidumbre.

Copyright © 2014
All rights reserved
http://www.antoniobenavente.com
Twitter: @benaventemusic

Pasado incandescente.

Así de esta manera tan singular,
tan escondido y decidido vuelvo a Madrid,
quedaron atrás los sones de la inconsciencia,
aunque aún resuenan viejos sortilegios arañándome la espalda,
el rumor de tu aliento ya no me susurra nada.

De nuevo vuelvo a escaparme,
en la transversal de los raíles de la vía,
en esos vagones desamparados,
donde viajan los sentimientos sin fe,
y se sustentan viejos vagones parados,
en ellos ya se pudrió la esperanza,
se consumió al ver que su estación ya no guardaba nada,
que sus pasajeros olvidaban sus destinos,
al ver sus viejas maletas vagando descalzas por algún viejo andén.

Pero sigiloso me enfrento al presente,
al batir de alas que confrontan mi mente,
desperdigadas, insomnes, inmortales,
pero muy brevemente casi sin notarlo,
pero a la vez ruidoso y sin otorgarte preferencia
renaceré por sobre el suelo que me vio padecer,
desgranaré cada beso que me llevó a tu cuello,
que me ató a tus viejas penumbras,
aquel frío que quebrantó las leyes de lo obsoleto
que manipuló mis sueños,
y entrelazó con mesura la saliva de tus lábios.

Quizá aún me corroes,
afirmo sentir que tu presencia me delata,
frágil como un suelo de cartón,
como un papel mojado que la lluvia arrasó,
como aquellas manos calcando mi espalda en días sin sol.

Pero nuevamente alzaré mis sones,
anclaré mi guitarra en algún puerto sin nombre,
en una casa deshabitada,
en sueños que aún se esconden,
jugaré al azar mis cartas
apostaré mi todo a la esperanza,
y me vestiré de nuevo con tu frío,
a fin de cuentas tú fuiste mis sabanas,
y sobre ti construí mi almohada
acostumbrado a vagar en tu soledad,
en las aceras de tus calles,
en tu cálida tempestad.
ahora, ¿que más da?.

Copyright © 2014
All rights reserved
http://www.antoniobenavente.com
Twitter: @benaventemusic

Bendita tu luz.

Año y medio,
y ya llenas mi vida y mis ojos,
eres la profecía que me otorgó la vida un día,
en tus ojos veo la inocencia de tu alma,
la garantía de mi vida,
serás la descendencia de mi futuro,
los días de las primaveras,
con tu risa llenaremos los bancos de cada parque,
y con cada pasito tuyo moveremos la tierra,
tus zapatitos tan pequeños que apenas dejan huella,
dejarán Abril marcado en mis calles,
en el borde de la acera,
en mi corazón que por momentos se atormenta,
tu eres el mundo que me rodea,
las manitas con las que sacudes mi pelo,
la luz que emergen de tus ojos,
tu ternura me embelesa.

Pero mi reina pequeña,
verás que los días se volverán grises,
y esos patos del estanque ya no serán blancos,
poco a poco aparecerán cicatrices,
y se oxidarán los bancos del parque,
verás que las mañanas serán un lastre cada día,
cuando cargues sin permiso con el peso de tu vida,

Aquellos zapatitos serán tu camino diario,
y aprenderás de los demás que hay que ser solidario,
que todo no es tan bueno pequeña,
pero tampoco tan malo,
comenzarás a ver el sentido de la vida,
y aprenderás a pasos agigantados,
a veces se pasarán muy largos los días,
pero no creas que tienen mas horas,
solo que pesa más tu mochila.

Quizá te parezca vivir deprisa,
que todo está en tu contra,
que los problemas te arrasan y que te quema la historia,
pero no temas princesa,
es solo que yá no paseas en tu carrito,
ni duermes en tu cuna,
que no te mece mamá ya no despiertas con tu chupa,
ya no hay pañales que te protejan,
ni dibujos animados para que te duermas,
solo tu lucha en esta vida,
a veces tan dura e injusta,
repleta de sin sabores y dudas
pero también de magia y dulzura
de ilusión, emociones y alegría.

Yá no vendrán los reyes magos,
ni Papa Noél entrará por la chimenea,
ni pararán en tu puerta los camellos
ni habrá leche encima de la mesa,
ese será tu sacrificio constante,
caminar bajo el sol que te quema,
bajo el frío que en invierno te arrecia,
pero ya no te desvelo mas,
cuando la vivas si estoy vivo me contarás…
Copyright © 2014
All rights reserved
http://www.antoniobenavente.com

El día en que yo hable.

El día en que yo hable,
sé que cada fusil,
cada bala llevará mi nombre,
se quemarán las postales que guardé en mis entrañas,
y no sabré si estuviste o quiza nunca llegaste a estar
El día en el que hable,
los suburbios serán mis más fieles confidentes,
Seré arruga,
sombra o resplandor
de un vanal contingente,
Quizá al mirarte persiga la muerte,
Un retazo de lo que quise ser,
Veneno de lo misero usual de lo cotidiano,
seré quien jamás quise ser,
nébula en la penumbra,
obsoleto entre lo modernizado.

El día en que yo hable,
Correrán las ratas por tu mente,
Desearás verme abatido,
En el umbral de mi deshaucio,
Pero ya no seré yo,
Seré polvo o suciedad,
habré maltratado los años buscando en algún desván,
pero no me busques más,
habré emergido hacia lo casual
habré trepado hasta el recóndito hueco que tapa mi historia.

Seguiré vagando en tu cama,
más vivo que muerto,
o más muerto que vivo que más dá,
De la certeza de lo inusual,
porque no pierdo nada si juego mi cabeza,
a que mi retirada seré desnudo,
Implacable y fugaz,
al alcance de tus tibias manos
de mi cuerpo corrupto,
de deseos manchados,
De años sin luz que bailarán al olvido.

Copyright © 2014
All rights reserved
http://www.antoniobenavente.com

Réquiem de lo absurdo.

Quisiera bendecir un sueño,
para  vivir siempre entre sus brazos,
para detener los relojes que abrasan el tiempo,
para olvidar que somos historia,
que ahora el presente es el futuro,
de este mundo dominado por la escoria.
Donde llegarán los irreales reversos,

los que azotan los días, cuando nos llamen a partir,
a dividir agujeros entre nuestras fosas,
porque ya pidiendo permiso nos sueltan a los presos,
y repudiamos a esta sociedad incoherente
carente de hábitos y suspendida a la suerte.
Viejos fusiles oxidados,

Como la calle en que crecí todo a cambiado,
solo resurgen amaneceres sin nombre,
como poetas que se quedaron sin tinta,
que dejan huella con la sangre que emergen de sus manos,
trastocadas por el frío de este invierno,
letal, sublime que avanza por su cuerpo.

Grietas, memoria y paisajes sin nombre,
así nos muestra este país su tonada inasible,
y nos regocijamos en el mañana,
guardamos munición en la recámara,
y es que mañana es hoy,
porque esta lluvia certera no descansa,
ni regala sortilegios ni naufragios,
y aunque la acera trata de retractarme en cada paso,
de los caminos que emprenden mis zapatos,
mis melodías pisarán sus palabras,
sus engaños al pueblo,
su impasibilidad ante tantos sueños rotos,
navegar en un mar donde no se impone la cordura,
donde se veta la necesidad de la palabra,
donde se imponen jugando a ser Dios,
pero aproveche ahora y cambie sus disfraces,
porque cubiertos de lodo,
de barro y ceniza
acabará su andadura.

© Copyright – Derechos reservados.
Antonio Benavente.

Desnuda entre las sombras.

Hoy me atrevo a soñar,
quiero aferrarme a tu cintura
desgranando primaveras en tu cuerpo
de una y mil maneras.

Te ves tan bien así.
tan inerte tan intacta
arrancándome los versos
y tranzando nuevos sortilegios.

Te vi llegar,
desnuda entre las sombras,
comprando un tibio otoño
disfrazando tus ojos.
Tan sinuosa y sutil
maldiciendo las horas,
aferrándote a la esperanza
y viendo tus manos rotas

Pero si ni siquiera sé que existes,
con que traje del tiempo he de vestirte
perdí la cordura,
o será mi bálsamo de dudas.

Quizá divagaste por mi cabeza,
o tus ojos fueron días de fiesta
serán mis neuras
o tu silencio a voces.
Pero sigo aquí impregnado de tus roces.

Los sueños no se prestan,
así que decidí volar,
me aburría tanto la calma
y estas ganas de buscarte en mi cama

Solo quiero un sitio en tu naufragio,
déjame sin alas,
no me importa tanto,
pero si te salvas dímelo,
puede que mañana huya el sol.

Benaventemusic
06-11-14

© Copyright – Derechos reservados.