El día en que yo hable.

El día en que yo hable,
sé que cada fusil,
cada bala llevará mi nombre,
se quemarán las postales que guardé en mis entrañas,
y no sabré si estuviste o quiza nunca llegaste a estar
El día en el que hable,
los suburbios serán mis más fieles confidentes,
Seré arruga,
sombra o resplandor
de un vanal contingente,
Quizá al mirarte persiga la muerte,
Un retazo de lo que quise ser,
Veneno de lo misero usual de lo cotidiano,
seré quien jamás quise ser,
nébula en la penumbra,
obsoleto entre lo modernizado.

El día en que yo hable,
Correrán las ratas por tu mente,
Desearás verme abatido,
En el umbral de mi deshaucio,
Pero ya no seré yo,
Seré polvo o suciedad,
habré maltratado los años buscando en algún desván,
pero no me busques más,
habré emergido hacia lo casual
habré trepado hasta el recóndito hueco que tapa mi historia.

Seguiré vagando en tu cama,
más vivo que muerto,
o más muerto que vivo que más dá,
De la certeza de lo inusual,
porque no pierdo nada si juego mi cabeza,
a que mi retirada seré desnudo,
Implacable y fugaz,
al alcance de tus tibias manos
de mi cuerpo corrupto,
de deseos manchados,
De años sin luz que bailarán al olvido.

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Réquiem de lo absurdo.

Quisiera bendecir un sueño,
para  vivir siempre entre sus brazos,
para detener los relojes que abrasan el tiempo,
para olvidar que somos historia,
que ahora el presente es el futuro,
de este mundo dominado por la escoria.
Donde llegarán los irreales reversos,

los que azotan los días, cuando nos llamen a partir,
a dividir agujeros entre nuestras fosas,
porque ya pidiendo permiso nos sueltan a los presos,
y repudiamos a esta sociedad incoherente
carente de hábitos y suspendida a la suerte.
Viejos fusiles oxidados,

Como la calle en que crecí todo a cambiado,
solo resurgen amaneceres sin nombre,
como poetas que se quedaron sin tinta,
que dejan huella con la sangre que emergen de sus manos,
trastocadas por el frío de este invierno,
letal, sublime que avanza por su cuerpo.

Grietas, memoria y paisajes sin nombre,
así nos muestra este país su tonada inasible,
y nos regocijamos en el mañana,
guardamos munición en la recámara,
y es que mañana es hoy,
porque esta lluvia certera no descansa,
ni regala sortilegios ni naufragios,
y aunque la acera trata de retractarme en cada paso,
de los caminos que emprenden mis zapatos,
mis melodías pisarán sus palabras,
sus engaños al pueblo,
su impasibilidad ante tantos sueños rotos,
navegar en un mar donde no se impone la cordura,
donde se veta la necesidad de la palabra,
donde se imponen jugando a ser Dios,
pero aproveche ahora y cambie sus disfraces,
porque cubiertos de lodo,
de barro y ceniza
acabará su andadura.

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Antonio Benavente.

Desnuda entre las sombras.

Hoy me atrevo a soñar,
quiero aferrarme a tu cintura
desgranando primaveras en tu cuerpo
de una y mil maneras.

Te ves tan bien así.
tan inerte tan intacta
arrancándome los versos
y tranzando nuevos sortilegios.

Te vi llegar,
desnuda entre las sombras,
comprando un tibio otoño
disfrazando tus ojos.
Tan sinuosa y sutil
maldiciendo las horas,
aferrándote a la esperanza
y viendo tus manos rotas

Pero si ni siquiera sé que existes,
con que traje del tiempo he de vestirte
perdí la cordura,
o será mi bálsamo de dudas.

Quizá divagaste por mi cabeza,
o tus ojos fueron días de fiesta
serán mis neuras
o tu silencio a voces.
Pero sigo aquí impregnado de tus roces.

Los sueños no se prestan,
así que decidí volar,
me aburría tanto la calma
y estas ganas de buscarte en mi cama

Solo quiero un sitio en tu naufragio,
déjame sin alas,
no me importa tanto,
pero si te salvas dímelo,
puede que mañana huya el sol.

Benaventemusic
06-11-14

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Se desvanece

Un día, de esos en los que sabes que tu cabeza está vislumbrando un horizonte perdido,
donde se oxida tu memoria y no sabes si ser preso de tu propio miedo
o regocijarte en el conformismo que habita esta tempestad que ahora nos acecha.
Quizá se me ocurre pensar, divagar o escenificar que todo se desvanece,
se quema como el fuego a tus cenizas aquellas que extinguieron los años,
gracias a Dios o a la teoría de que lo que no es para ti pasa insalvable,
algo inseguro, inviable incómodo para tu sentir,
porque siento inerte el suelo que se posa en mis manos,
como inerte siento la concupiscencia de tus ojos al observar la mañana.

Pero sé, que un día de esos,
donde tus arrugas se tiñen de anaranjado amanecer,
y las legañas te impiden abandonar los sueños,
de un extasiado quemazón que despierta a tus entrañas,
ese justo momento que te regalan tus sentidos,
seras presa de aquella locura que desató tu silencio,
y tu voz llegará a los confines de los oidos que deambulan por las calles,
a las lágrimas de aquel deshaucio primitivo que nunca tuvo que ocasionarse,
por que lo sabes,
porque losé.

Por que todo tiene que estallar,
como lo hacen tus lábios con ese rojo carmín al colorear,
como tu cuerpo fundiéndose con mi cuerpo,
pero detente no sigas,
entonces todo será escoria,

Y a la vez impoluto de la utopía que arrastrará a tus ojos,
y no serás tu sino yo,
los latidos que ausenten a mi espíritu,
ya me dará igual donde te escondas,
olvidaré los nombres de las penumbras que a oscuras te invadieron.

Porque así te desvaneces,
tan sutil como el plomo sobrante de los fusiles,
como el polvo del uniforme de los combatientes que aún siguen vivos,
como este viejo corazón latente,
como la madre que espera a su hijo sin saber de la amargura,
quiza fue un excombatiente,
y quizá jamás regrese.

Un día, de esos en los que sabes que tu cabeza está vislumbrando un horizonte perdido,
no lo dudes y piérdete conmigo,
pero detén el reloj que dimos por perdido…

Benaventemusic
03-11-14
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